5 cosas que nadie me dijo sobre vivir en Madrid

Tengo menos de un mes viviendo en esta ciudad que no hace más que sorprenderme cada día. Si bien hay muchísimas cosas que amo –y tendrán su espacio en el blog después–, también hay algunas que de entrada me chocaron. 😅

1) Fuman como chimenea 🚬

Es insoportable. Mi garganta sufre y más cuando se junta con el viento frío. En serio, llego a mi casa y mi pelo ya huele a cigarrillo solo con haber caminado por la calle. Me imagino que es porque nunca he fumado, le tengo cero tolerancia al humo.

2) Las duchas 🚿

Cuando recién llegamos (mis padres y yo) a Madrid, nos hospedamos en un Airbnb. Aparte de que era la ducha más diminuta de la historia de las duchas, cosa que sí imaginaba que pasaría, la ducha per se era una llave pequeña con la que debías maniobrar para enjuagarte de pies a cabeza.

Ducha en Airbnb Madrid
En foto se ve grande, pero me llegaba casi que a la cintura

Cabe mencionar que soy súper picky con las duchas (por eso le dedico este escrito), puedo dormir en el suelo, pero la ducha debe ser impecable. Pensé que no era para tanto porque sí estaba limpia. Al siguiente día viajamos a París para encontrarnos con mi tía y primo que vive en Versalles. Alquilamos un Airbnb con la misma historia: la fucking miniducha. Esta al menos se podía colgar bien arriba para poder hacer la lavación con las dos manos. El mismo día que regresamos del viaje me instalé en mi actual departamento. Y para mi sorpresa… La ducha era aniñeitor: tenía la miniducha –que, a ver, es útil, sí la uso– ¡y también ducha normal! Mi casera, mientras me explicaba su funcionamiento, la señaló y exclamó: «Pero nadie la usa, ¡es incómoda!».

Ducha en mi casa
Bendecida y afortunada. Puedo controlar la temperatura y todos los chorros. Heaven.

3) No usan tacho de basura en el baño 🗑

Los desechos de papel higiénico los botan en el inodoro, no tengo problema con ello, me parece válido y pulcro. Pero aparte igual no hay, no los colocan. O al menos en mi casa es así. Uso algodones para limpiarme la cara y debo ir hasta la cocina para botarlos. Lo mismo con la envoltura de alguna cosa o basuritas, papelitos, qué se yo. La primera semana fue la más incómoda, ya me adapté. Aunque todavía no he usado toallas sanitarias… Madre mía, qué pereza.

4) Aman el small talk 🗣

Voy a bautizar a los españoles como los reyes del small talk. Para una persona asocial como yo, esto es una de las peores cosas que le pueden pasar (🤪). En mi maestría, más de tres cuartas partes son españoles y hablan todos en grupo hasta por los codos. De cualquier cosa. De cómo dio la clase el profe, de su ropa, de su pelo, de su calvicie, del clima, de las pasantías, de las instalaciones, del baño, etc. Sí, sí… Sí quiero hacer amigos y contactos, sobre todo, pero no me sale smalltalkear. En mi casa también son españolas y es igual. Soy más de conversaciones entre dos haciendo chistes o contando cosas lámparas/deep. Igual me gusta que sean así porque me sacan de mi zona de confort.

5) Comiendo sin asientos 🧀

Tuve la suerte de tener una conocida, ahora increíble amiga, en Madrid, quien me sacó a pasear en mi primera semana después de que mis padres se fueran. Me dijo: «Vamos a un lugar donde la bebida cuesta 5€ y te sirven un platazo de tapas». A la voz de comida, Valeria no titubeó. Al llegar, lo segundo que noté fue que no había asientos. Eran barriles grandes para colocar los vasos y platos. Algo muy típico de aquí, but not my style. Yo necesito sentarme, sacarme los zapatos a escondidas, comer tranquila y desabrocharme el pantalón después. Nos sirvieron tantas tapas que dejamos casi todo, ya habíamos comido algo antes. Me dio mucha pena desperdiciarlas. Días atrás también había entrado a una panadería/dulcería con barras a los lados para comer parados. Aprovechan el espacio y hay más tráfico de clientes, pero alguien ansioso como yo, necesita un ambiente relax donde sentarse.

El Tigre
El Tigre Sidra Bar
El Tigre
(Parece como si el tipo de rayas estuviera metiendo su mano en la boca del otro man wtf)

Por si te quedaste con la duda, lo primero que noté del lugar fue el suelo sucio. Podría regresar, no digo que no. Me gusta comer barato. Otra cosa, no solo de ahí sino de la mayoría, es que tienen unas servilletas horribles que no absorben ES nada. Las odio.

🍃 Vivir aquí es un cambio extremo y yo amo los cambios. 🍂 Estas fueron las cinco cosas que nunca leí en ningún blog antes de venir, y sí que leí bastante. Hay que adaptarse, resistirse no aporta a nada. ¡Gracias por leer! 🌞

1 comentario en “5 cosas que nadie me dijo sobre vivir en Madrid

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